La música tradicional escocesa no se limita a la gaita y el violín. Acoge toda una gama de estilos y formas musicales que han aparecido con las diversas corrientes del legado histórico, geográfico y social del país.
La música tradicional, es el producto de una tradición musical que se ha desarrollado mediante el proceso de la transmisión oral. Los factores que dan forma a la tradición son: continuidad que liga el presente con el pasado; variación que se da individual o en grupo; selección por parte de la comunidad, que determina la o las formas en las cuales la música sobrevive.
En Irlanda, se hace una distinción entre la música tradicional y la música folk o popular. La música folk tiene una interpretación más amplia y a veces peyorativa; puede referirse por ejemplo a canciones contemporáneas acompañadas por una guitarra.
La música tradicional abarca dos amplias categorías; la música instrumental, que es sobretodo la que se utiliza para las danzas (reels, jigs, hornpipes, etc.), y la tradición de la canción, que muchas veces son cantadas sin acompañamiento. Read more »
El ceilidh es el más accesible de los bailes tradicionales escoceses. En general son bastante sencillos, suelen consistir en dar vueltas por la sala y tienen unos pasos establecidos. Lo más importante es pasárselo bien y hacer amigos. Además, a diferencia de otros bailes tradicionales, no existe un reglamento propio ni etiqueta en el vestir, que siempre es bastante informal. Los ingredientes clave de un buen ceilidh son el entusiasmo y unos buenos músicos. Read more »
Irlanda es un pais muy ligado a la cultura celta a la vez que rico en danzas tradicionales. Ejemplo de ello es la llamada “Ceilí”, en la que un número indeterminado de participantes (mínimo 16) muestran una coreografia muy llamativa más alla de las fronteras irlandesas.
Es una danza en la que, más alla de los convencionalismos Read more »
Las vanguardias musicales de mediados del siglo pasado supusieron la investigación y experimentación con los métodos tradicionales de producción de sonido. La introducción de aparatos electrónicos dentro de la interpretación o la modificación del sonido original es lo que se conoce como música electrónica.
Precisamente esta música es la que descubrimos en el Gran Teatro de Lorient en manos de François Robin y Étienne Grandjean la noche del viernes. En un escenario de decoración austera, el ordenador a la derecha y una enorme caja negra a la izquierda llaman a la atención del espectador. En medio, François Robin vestido de naranja toma protagonismo y comienza el concierto. Percusiones y sonidos grabados in situ se acoplan, se mezclan, se superponen y combinan con todas las posibilidades sonoras que nos ofrece la gaita, desde las más convencionales hasta las menos tradicionales y extrañas (sin roncón, sólo el puntero, aire sin emisión de sonido, puntero y manos dentro de la caja, etc.) Desde la aparición de esta música sobre 1950 su performance ha sufrido diversos cambios, pues la inexistencia de intérprete en sus principios transmitía cierta frialdad al espectador. No obstante, en esta ocasión la intensidad y curiosidad por las innovaciones sonoras hacía imposible cualquier sentimiento de soledad.
Una música fresca y llena de simpatía nos trajo por su parte Etienne Grandjean. Este compositor y acordeonista bretón, supo acercarnos a un mundo fantástico, surrealista y onírico. Una instrumentación variada, melodías tradicionales con estilo propio, ritmos pegadizos, una característica puesta en escena y la utilización, aunque en menor medida que Robin, de nuevas posibilidades sonoras conjuntadas con sonidos electrónicos, animó a un público que aplaudió con verdaderas ganas.
Este variado programa lleno de experimentos sonoros, y donde tienen su protagonismo las nuevas tecnologías, no es más que el fruto de una evolución lógica de la composición musical y que desembocó en aquellos primeros años en una “crisis sonora” ya que, una vez en este punto, cualquier sonido podría ser considerado música.
A sábado 13 de Agosto, noveno y penúltimo día del festival de Lorient, se celebró a las 3 de la tarde, el Campeonato Internacional Guinness de Bandas de Gaitas en las que participaron bretones, escoceses e irlandeses.
Fue una tarde pasada por agua en la que los músicos tuvieron que actuar al aire libre. Las primeras bandas se libraron del chaparrón pero, aun teniendo el clima más favorable, no supieron aprovecharlo para hacerse con el trofeo.
La prueba consistía en entrar al recinto desfilando y tocando hasta el centro donde tenían que colocarse en círculo sin parar de tocar ni caminar; una vez posicionados tocar una pieza; y por último, también tocando, volver a formarse en filas y salir caminando.
Varias bandas se retiraron de la lucha por el primer puesto por culpa de unos fallos a la hora de desfilar, formar el círculo y cortar o entrar a destiempo en las canciones. Fue el caso de las tres últimas clasificadas: “Saint Patrick´s Pipe Band” (Irlanda), “Cumbrae Pipe Band” (Escocia) y “Marion Vourc´h” (Le Faouët).
Se repartieron el cuarto puesto los escoceses “Methil Pipe Band” y los bretones “Kornog”, en tercer lugar está “Sound of Kintyre” (Escocia), y segundos Pommerit le Vicomte (Bretaña).
Este año 2011 se lleva el trofeo Guinness de Lorient, la banda de gaitas “Melinerion” de Vannes (Bretaña), que demostró haber empleado mucho tiempo y esfuerzo para ser los mejores de este torneo.
Vídeo de la actuación de Melinerion